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La experiencia de las reformas educativas y la investigación académica, ha comprobado que el progreso de los alumnos depende, tanto de la calidad profesional de los maestros, como de sus cualidades humanas. Es decir, de sus vínculos con los demás; de la calidad de los lazos afectivos que mantienen con sus estudiantes; y de la importancia que le otorgan a éstos como fuentes de estima y bienestar en su vida cotidiana. Un maestro involucrado personal y emocionalmente con sus alumnos, de hecho, estará más dispuesto a esforzarse, a crecer y a trabajar por ellos. 

 

Por este motivo, estamos avocados a promover el concepto de calidad humana como un factor determinante para lograr el éxito académico. Tenemos el convencimiento que la sensibilidad, la comprensión y el aprecio, son indispensables para mantener una comunicación abierta y eficaz con nuestros alumnos;  para valorar y cultivar sus distintas habilidades; para identificar y responder adecuadamente a sus problemas y necesidades; y para motivar, inspirar e involucrarnos positivamente en su vida.